19 jul. 2012

Ex Empleado de Seguridad Nacional: analizábamos todas las conversaciones electrónicas en tiempo real


Según William Binney, un ex empleado de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), el organismo está almacenando todas las comunicaciones electrónicas y analizándolas en tiempo real. Binney advierte que la agencia federal tiene una habilidad similar a Google para buscar todas las conversaciones a través de palabras clave.

Desde 2008 en Estados Unidos, la NSA tiene la facultad legal de interceptar toda llamada telefónica, e-mail o mensaje de texto enviado por ciudadanos estadounidenses, sin la necesidad de tener una causa probable. No obstante, aunque se sospecha desde hace mucho, la agencia nunca ha admitido analizar el contenido de tales mensajes, sosteniendo sólo que personas, fechas y ubicaciones, son parte del proceso de espionaje.

Sin embargo, en una reciente declaración ante la Corte del Distrito de California del Norte de Estados Unidos, Binney, un ex empleado de la NSA dentro del Depto. de Defensa, divulgó que la agencia federal “tiene la habilidad de realizar búsquedas individualizadas, similares a Google, de comunicaciones electrónicas particulares en tiempo real, a través de criterios como direcciones, ubicaciones, países y números de teléfono, además de nombres enlistados para su observación, palabras clave y frases en e-mails”.

Usando cerca de veinte centros de interceptación de datos a lo largo de Estados Unidos, cada uno almacenando una cantidad casi inimaginable de información, Binney señaló que el tamaño de la operación de espionaje “indica que la NSA no está filtrando comunicaciones electrónicas personales como emails antes de almacenarlos, sino que, en realidad, está almacenando todo lo que recolecta”.

Binney también mencionó la admisión del director del FBI, Robert Mueller, en 2011, de que el FBI, con la ayuda de la NSA y el Depto. de Defensa, ha “instalado mejoras tecnológicas relacionadas (…) a una base de datos para unir emails pasados como también (…) futuros, al tiempo que ingresan, para lo cual no requiere una búsqueda individualizada.”

En su declaración, Binney dice que renunció a la NSA en 2001 porque “las libertades individuales preservadas en la Constitución de Estados Unidos ya no eran consideradas” tras los ataques del 11-S.

Las revelaciones de Binney se relacionan con el hecho de que, según muchos expertos en privacidad, la NSA ha estado interceptando y grabando todas las comunicaciones electrónicas en el mundo, al menos desde inicios de los noventa.

En 1999, el gobierno australiano admitió ser parte de un programa global de interceptación y vigilancia llamado Echelon, encabezado por la NSA, en alianza con Estados Unidos y Gran Bretaña, que escuchaba “toda llamada telefónica internacional, fax, e-mail, o transmisión por radio” del planeta.

En 2001, un informe del Parlamento Europeo señaló que “dentro de Europa, toda comunicación vía e-mail, teléfono y fax, son interceptadas rutinariamente” por la NSA.

El experto de Echelon, Mike Frost, quien trabajó 20 años como espía para el equivalente canadiense de la Agencia de Seguridad Nacional, reveló al programa 60 Minutes de CBS que la agencia monitoreaba “todo, desde transferencia de datos, celulares, teléfonos portátiles, monitores para bebé, hasta cajeros automáticos”.

El mes pasado, la NSA se rehusó a proveer detalles de su programa clandestino de espionaje, argumentando irónicamente que hacerlo violaría la privacidad de ciudadanos estadounidenses.

Cuando los senadores Ron Wyden y Mark Usall, del comité de supervisión de inteligencia del Senado de EE.UU., pidieron que la NSA proporcionara una estimación de cuántos ciudadanos estadounidenses habían tenido monitoreadas sus comunicaciones bajo la expandida Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, la agencia federal se rehusó a proveer la cifra dado que “violaría más la privacidad de personas en Estados Unidos”.
Fuente: infowars.com

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